El día que te conocí
nunca imaginé tenerte
tan cerca,
sentirte cálida
mientras saboreaba el dulce de tus labios
y tu lengua picante.
Para mi fue música tu risa,
y tus ojos de ámbar mirándome
me hacían vibrar.
No pensé perderte, o irme,
quería quedarme para siempre,
morir a tu lado y vivir para siempre en tu amor.
El día que te conocí
nunca pensé perderte,
porque realmente nunca imaginé tenerte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Contáme