Tu ausencia se dibuja en la pared,
forma siluetas que no somos nosotros,
son otros: Yo no estoy ahí.
Ante ésta, tu ausencia,
te espero aquí sentado,
en el mismo lugar.
Mientras espero,
te imagino portando la luz
que yo creí que traías a mi oscuridad.
Te imagino, soleada, radiante.
Aunque,
muchas veces te reconozco
como la asesina de mis esperanzas,
prefiero imaginarte desnuda, llena de pequeñas
estrellas que me llevan con su luz a la senda del placer y del amor.
No pretendo ser tu amor,
sólo pretendo recordarte mientras pueda,
mientras sienta, mientras lo cotidiano
de las cosas de la vida te traiga a mi mente:
pretendo amar tu ausencia desde ahora y para siempre.
Te amé, te amo y te amaré.
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