Si no dan ganas de vivir,
quizás tampoco de morir
y la vida es un limbo,
y la vida es un limbo,
un eterno sueño sin soñar ni sentir.
El morir puede ser un escape,
pero... ¿de qué?
La pregunta ronda siempre
y acecha la incertidumbre,
la carencia de certeza
es como sentir hambre sin saciar.
No hay dolor, me estoy muriendo.
Sigo aquí , sin desenlace.
Al final,
la única forma de matar esto
que llevo, que cargo, que no deja sentir,
es morir también.
No sentir es vivir como un incierto,
como una piedra,
inerte pero consciente del existir.
Ahora, me estoy muriendo.
soy testigo,
soy juez,
soy verdugo.
Estertores:
Luego, la vida sigue.
Nada importa.
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